martes, 7 de julio de 2015

Disco en falso.

Perdida.
Hay una frase muy conocida que dice algo así como: ''No puede estar perdido quien no sabe hacia a dónde va''. Por eso me siento perdida.
Desde un principio mi vida estuvo planeada: Terminaba la secundaria y entraba a la Universidad, hacía en un año el curso de ingreso, entraba y en cinco años estaba recibida. Sea como sea. Era lo único que planeaba en mi vida: Recibirme. 
Hoy, 2015, terminé la secundaria, si. Pero hace tres años que estoy en el curso de ingreso para Psicología. Mi mejor amiga, Tiziana, está por tercer año de abogacía, la persona que diga que no estoy estancada, atrasada y frustrada, miente.
Bueno, retomemos ¿Por qué digo que estoy perdida? Tenía marcado hacia dónde, cómo, qué iba a hacer en cada momento. Tenía un futuro pensado aunque muchas veces (tres o cuatro veces al día), estaba decidida a no tenerlo, lo tenía ahí. Y no sé qué pasó, mejor dicho si, sé: Yo pasé, mi cabeza pasó, mi dolor ganó. En un momento elegí mal el camino, en un momento decidí algo que hizo que perdiera el camino correcto para siempre y aún hoy, tres años después, no puedo encontrarlo.
Por eso estoy perdida: Porque sé a dónde quería llegar, pero ahora perdí el rumbo y camino en círculos, buscando una salida, un cartel que me diga qué dirección seguir para volver al camino que me lleva a ser lo que siempre había querido de mí misma, pero no hay. Y si lo hay, está tan oscuro que no lo veo, no lo leo y lo paso de largo, girando sin parar. 
Como un disco en falso.
¿Y saben qué les pasa a los discos en falso? De tanto girar, se rayan; de tantas rayas, se rompen. Y yo voy camino a eso, y lo peor es que no puedo parar.

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