jueves, 22 de diciembre de 2016

Me gustaría.

Me gustaría ser de otra forma.
Poder disfrutar las cosas, llorar menos y sonreír más.
Me gustaría poder verle el lado positivo a las cosas, si lo tienen, y no sólo el malo.
Me gustaría ser como todxs. Poder conocer gente nueva, poder hacer amigxs, poder decir ''hola'' y no sentir que me están juzgando y que no hago otra cosa más que molestar.
Me gustaría no tener pesadillas sobre momentos feos de mi vida, no recordar cosas que me hicieron mal; mirarme los brazos, piernas, panza o donde sea que mire de mi cuerpo y encontrarlos limpios, sin cicatrices o recuerdo de alguna.
Me gustaría no sentir vergüenza por sentirme mal, poder animarme a pedir ayudar y no sentir que soy un estorbo en la vida de lxs demás; que sobro. Estoy de más.
Me gustaría mirarme al espejo y quererme un poco más, no sentir esas ganas de pegarme por el rechazo que siento por mí misma.
Me gustaría no odiarme, me gustaría no arruinar todo lo que toco, no cagarme la vida siempre que tengo la oportunidad.
Me gustaría no escuchar voces, no ver cuatro personas o sombras diferentes todo el tiempo, no sentirme perseguida, no saber en qué día vivo o quien soy en algunas oportunidades.
Me gustaría acordarme de las cosas que hago ¡no es normal no recordar que te cortaste las piernas hace tres noches atrás!. Me gustaría despertarme un día y no encontrarme lastimaduras nuevas.
Me gustaría no cargar tantas culpas. No sentir que todo lo malo pasa por mi culpa.
Me gustaría poder expresarme más, poder decir lo que me pasa de una forma que cualquiera pueda entenderme.
Me gustaría poder viajar en colectivos, subtes y trenes y que no me falte el aire ni me ponga a llorar sin saber por qué.
Me gustaría no tener que encerrarme en el baño de la facultad porque no puedo dejar de llorar, temblar y escuchar voces que me piden que las siga. Que me exigen que las siga.
Me gustaría ser más estable con mis emociones, poder sentirme bien más de un día seguido, poder sentir que sirvo para algo.
Me gustaría no tomar pastillas para dejar de sentirme mal y autodestruirme. O, de última, me gustaría que sirvan, porque estas no hacen nada y me siento peor, porque sé que ya nada puede arreglarme.
Me gustaría ser diferente. Diferente en todo.
Otro nombre,
otra historia,
otros ojos,
otra boca,
otros brazos.
Otro cuerpo. Otro cuerpo, por favor, porque este está sucio. Lo ensuciaron y fue mi culpa. Como todo. Porque todo lo malo siempre es mi culpa.
Quiero otro cerebro,
otros pensamientos.
Diferentes maneras de pensar, ver y seguir la vida.
Porque así no quiero y no puedo. No puedo convivir conmigo.
No quiero.
No quiero vivir en un mundo en el que yo esté viva.
No quiero vivir en un mundo en el que yo sea yo.

jueves, 7 de abril de 2016

Extrañarme

Cuando unx es adolescente, el sueño siempre es ser “anormal” y únicx; destacarse del resto por algo, malo o bueno. No importa, pero destacarse de entre lxs demás.
Yo, obviamente, no fui la excepción.
Todavía no entiendo el por qué de alguna elecciones que tuve en mi vida, pero sé que soy responsable de todas las cosas malas que me pasaron. Y todas las cosas malas que me pasaron, son de esas que te dejan una huella imborrable, de las que no sólo te cambian la vida, sino también la personalidad y hasta te pueden llevar a la locura.
Mi (ex) psicóloga llamó mi “problema” de muchas formas antes de darme un diagnóstico final y, más o menos, certero. Fue mi psiquiatra quien, después de pasar por varios nombres raros de trastornos, me explicó de forma acotada lo que padezco: Trastorno Límite de Personalidad (o Borderline) (no logro acordarme bien qué relación hay con la Bipolaridad en mi caso particular), depresión, trastornos de ansiedad, etc. ¿Qué es eso? Mucho no entiendo, o no quiero entender. Sé que en lo único en lo que soy constante, es en el cambio. Que hay veces que una ira descontrolada me lleva a enojarme demasiado, sin razón. Otras en las que una alegría tremenda se me apodera del cuerpo y nadie me para. Y otras, en mi caso, la mayoría: Una angustia y tristeza arrolladora me lleva por delante y me destroza en segundos.
No. No piensen que “eso le pasa a cualquiera”. Acuerdense, Trastorno LÍMITE de Personalidad. Llevamos todo al límite: La muerte, al límite. La vida, al límite. El amor, al límite. La cordura, al límite.
Ése es mi lugar: El límite de la cordura con la real locura.
Dicen que lxs neuróticxs son aquellxs que construyen castillos en el aire; y lxs psicóticxs lxs que viven en esos castillos. Bueno, yo los construyo y vivo ahí de vez en cuando.Les voy a explicar:
No me acuerdo casi nada de mi infancia. Mi primer recuerdo es a los 12 años, cuando me hice mi primer corte en la muñeca. Muchos más le siguieron. Años más tarde empecé a hacerlo de forma inconsciente: En un momento estaba sintiéndome mal en algún lugar “x” y después aparecía encerrada en un baño con las muñecas cortadas; sin recordar nada de lo que pasó en ese tiempo. Más tarde llegaron las voces que incitaban a hacerme daño (y alguna vez a hacerle daño a alguien más) que me llevaron más al límite: No me cortaba sólo los brazos, sino también las piernas, panza, manos y pecho. No sólo me cortaba, me quemaba. A esto le siguieron las presencias, las alucinaciones, los brotes psicóticos que más de una vez me dejaron en la guardia psiquiátrica de la Institución a la que iba todas las semanas. Me medicaron. Me medicaron tanto que no podía mantenerme en pie o más de dos horas sin dormirme. Tomaba 4-5 pastillas en cada franja horaria del día, y a la noche más: Casi 20 pastillas al día. Me medicaron tanto que desarrollé algo así como una adicción al antipsicótico que me habían recetado. Lo amaba, lo amo todavía.. Llegaron a ingresarme por repetidos intentos de suicidio. 7 en mis 21 años de vida.
Y ¿saben qué es lo peor? Saber que no soy normal y que nunca voy a serlo. Que ese “sueño” de aquella adolescente se cumplió y es horrendo. Sé que siempre voy a ser esto: Los restos de la que supe ser, las partes rotas de la mina alegre que algún día fui. Me extraño ¿saben?. Me extraño más de lo que puedo decirles. Extraño la sonrisa y la predisposición que siempre me caracterizó. Hoy ya no soy eso y nunca lo voy a poder ser. Me rompí, todo lo que me pasó me rompió. Y no hay arreglo posible.

domingo, 20 de marzo de 2016

Por favor.

No saben lo que duele ver pasar la vida sin siquiera tener una oportunidad de vivirla.
No saben lo que duele saber que todo lo que haces, aunque pienses que está bien, termina estando todo mal.
No saben lo que duele tener vergüenza de lo que sos, de lo que te pasa.
No saben lo que duele no poder decir "che, amor, estoy mal", porque no está bien lo que te pasa, no es normal.
No saben lo que duele saber que no vas a poder cambiar nunca, ni intentándolo.
No saben lo que duele querer mejorar y no poder.
No saben lo que duele esto.
Duele mucho.
Quema.
Lastima.
Arde.
Corta.
Y va matando de la peor manera: lentamente.
Por favor, matame, pero no me hagas agonizar.
No puedo aguantar mucho más.

jueves, 17 de marzo de 2016

Vas a ser vos.

Siempre vas a ser vos.
Siempre vas a ser vos la rota,
la loca,
la depresiva,
la suicida.
Siempre vas a ser vos la maníaca que se ríe a los gritos,
la que llora cuando le gritan,
la que llora cuando...siempre.
Siempre vas a ser vos la que ve presencias que lxs demás no,
la que escucha voces que lxs demás no.
Siempre.
No te lo olvides.
Siempre vas a ser vos la solitaria,
la que no sabe expresarse,
la que no puede dejar de sentirse "menos".
Siempre.
No te lo olvides nunca, porque así te vas a morir.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Morir es olvidar.

Un día, sin razón o con alguna que todavía no pude descubrir, me topé con la escritura como método para descargarme.
La usé y la uso de una manera tan cuidadosa que roza lo místico: No todo es digno de ser escrito, pero todo lo que escribo, es digno de ser leído y revivido cada vez que tenga ganas.
Escribo para mí, para alguna que otra persona que -quizás- lea esto.
Escribo para no morirme y para no olvidar.
¿Hay algo más parecido a morir que el olvido? Creo que no.
Ustedes no lo saben y yo sé poco de ese tiempo, pero tengo tantos huecos en mi memoria, que todo lo que sienta importante, lo tengo que escribir. No quiero olvidarme nada más, no quiero olvidarme de mí.
Somos momentos, somos instantes y somos acciones.
Yo no recuerdo muchas cosas y quizás por eso mismo ya no sea esos momentos.
Ojalá ya no sea esos momentos.
Ojalá nunca vuelva a ser esos momentos.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Fui. Soy. ¿Seré?

Y quizás sea sólo eso, ¿no? Un par de lagrimitas al día, un montoncito de angustia, otra pizca de tristeza y después de un tiempo, ya está.
O quizás no. Y quizás esas lagrimitas las venís guardando hace días, y esa angustia es cada vez mayor y esa tristeza no te deja vivir. Quizás no es ''un tiempo y ya está'', quizás es siempre, eterno.
Quizás esa voz en tu cabeza de ''seguramente todxs estarían mejor sin vos'' es sólo un susurro imperceptible que hace tu vida desdichada sólo un minuto. O quizás ese ''¿nunca vas a aprender?'' es sólo una pregunta retórica que no espera respuesta alguna. Algo al pasar.
O quizás no.
Y el sentimiento de estorbar a los seres que amas es algo que convive con vos y que tratas de tapar con sonrisas y actos alegres.
Y el ''¿nunca vas a aprender?'' es un reproche permanente. Una pregunta estancada, que llega a tu cabeza, se instala y no se va.
Porque es así. Porque quizás yo nunca aprendo. Porque quizás siempre cometo el mismo error y rompo todo lo que tengo al rededor sin poder evitarlo.
Y quiero cambiar.
Quiero pensar que se puede mejorar y que no todo está perdido en mí.
Ayudame. Ayudame porque me estoy perdiendo.
Otra vez.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Media ¿Verónica?

¿Acaso no somos todos "medios" de los que éramos originalmente?
La vida nos va moliendo -y moldeando- bastante a palos.
Nos saca. Nos rompe. Nos duele. Nos parte, en pedazos. O en mitades, los que tienen suerte.
Con un amor no correspondido, se nos va una parte.
Con un sueño frustrado, se nos va otra.
Una pérdida, se nos muere un poco más el corazón.
Y así vamos. Así caminamos la vida y el mundo.
Dejando una parte de nosotros en cada paso que damos. Muriendo cada día un poco más, viviendo cada día un poco menos.
Somos mitades, pero no necesitamos a otras personas para que nos complete. Nos necesitamos a nosotros mismos. Necesitamos lo que éramos.
Y nos buscamos.
¿Nunca pensaron eso? Cada cosa que hacemos quizás sólo es para encontrarnos. Pero ¿saben qué es lo peor de todo? Que en cada paso que hacemos para encontrarnos, dejamos algo nuestro.
Y así vamos. Y así caminamos el mundo y la vida.
Muriendo para encontrarnos.
Buscando para encontrarnos.
Encontrarnos, para morirnos.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Se me han roto todos los hilos por dentro.

"Cuando pienso en él muriendo, que admito que no fue muchas veces, siempre pensaba en lo que dijiste, en que se le habían roto todos los hilos por dentro. Pero hay mil maneras de verlo. Quizá los hilos se rompen, o quizá nuestros barcos se hunden, o quizá somos hierba y nuestras raíces son tan interdependientes que nadie está muerto mientras quede alguien vivo. Lo que quiero decir es que no nos faltan las metáforas. Pero debes tener cuidado con la metáfora que eliges, porque es importante. Si eliges los hilos, estás imaginándote un mundo en el que puedes romperte irreparablemente. Si eliges la hierba, estás diciendo que todos estamos infinitamente interconectados, que podemos utilizar este sistema de raíces no solo para entendernos unos a otros, sino para convertirnos los unos en los otros. Las metáforas implican cosas. ¿Entiendes lo que te digo?
Me gustan los hilos. Siempre me han gustado. Porque así lo siento. Pero creo que los hilos hacen que el dolor parezca más fatal de lo que es. No somos tan frágiles como nos harían creer los hilos. Y también me gusta la hierba. La hierba me trajo hasta ti, me ayudó a imaginarte como una persona real. Pero no somos brotes diferentes de la misma planta. Yo no puedo ser tú. Tú no puedes ser yo. Puedes imaginarte a otro...pero nunca perfectamente, ¿sabes?
Quizá es más como dijiste antes, que todos estamos agrietados. Cada uno de nosotros empieza siendo un recipiente hermético. Y pasan cosas. Personas que nos dejan, o que no nos quieren, o que no nos entienden, o a las que no entendemos, y nos perdemos, nos fallamos y nos hacemos daño. Y el recipiente empieza a agrietarse por algunos sitios. Y, sí, en cuanto el recipiente se agrieta, el final es inevitable. En cuanto empieza a entrar la lluvia dentro del Osprey, ya nunca será remodelado. Pero está todo ese tiempo desde que las grietas empiezan a abrirse hasta que por fin nos desmoronamos. Y solo en ese tiempo podemos vernos unos a otros, porque vemos lo que hay afuera a través de nuestras grietas, y lo que hay dentro se nos ve también a través de ellas. ¿Cuándo nos vimos tú y yo cara a cara? No hasta que me viste entre mis grietas, y yo a ti entre las tuyas. Hasta ese momento solo veíamos ideas del otro, como mirar tu persiana, pero sin ver lo que había dentro. Pero cuando el recipiente se rompe, la luz puede entrar. Y puede 
salir."

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Noche en vela.

A veces me gustaría saber si soy así de importante, si cuando yo me vaya dejaré alguna marca en tu vida. O si sólo lo que hace mal deja marcas.
Desde que todo esto empezó que sólo busco sacarte sonrisas y hacer que por un ratito aunque sea, la mierda que nos rodea a ambas desaparezca y sólo existamos vos y yo. Nadie más. Vos y yo y nuestras risas. Por que eso somos, ¿te acordas? ''Risas en las madrugadas''.
Pero a veces, sólo a veces, esas voces en mi cabeza, esas que no puedo controlar y son producto de mi enferma cabeza, me dicen que sólo soy algo pasajero en tu vida y que no tengo importancia, en lo más mínimo. Un cero a la izquierda.
Y me duele.
Me duele mucho ¿sabes, mi amor?
Porque no sé si será verdad o sólo son miedos míos traducidos en gritos en mi cabeza, pero duelen como si fueran reales. Porque me da miedo, me da miedo el sólo pensar que podría ser pasajera en tu vida, cuando sé que en mi vida vos marcaste un antes y un después.
Porque me da miedo no dejar una marca si me voy.
Porque me da miedo no ser lo suficientemente buena para vos.
Porque me da miedo ser un capítulo en tu vida y vos, para mí, ser el libro entero.

sábado, 1 de agosto de 2015

''¿Podés matar al monstruo que hay dentro de mí? Por favor. 28 de Marzo, 2013.''

No puedo no llorar al leer esto. Soy yo, mi vida y mi estúpida adicción. Soy yo. 2013.


''Un pensamiento, con un solo pensamiento basta para poner en juego todo el esfuerzo de años.Su estabilidad es estar constantemente inestable. Su lucha se dicta todos los días, pero la guerra está a la noche, y hay que tener el pulso de acero para ganarla. Su primer pensamiento es no haber pensado. Su primer respiración del día es una más en su cuenta regresiva.
Describir un día de su vida nunca se le hizo fácil, pero ahora está haciendo el intento. Teme por el qué dirán, por ser juzgada, por volver a ser maltratada y por, sobre todas las cosas, volver a ser dejada aparte, fuera de todo ser querido. Teme quedarse sola, aunque para ella el sentimiento de soledad nunca supo abandonarla.
Piensa si quizás el abandono de la soledad sería el adiós más doloroso, puesto que fue ella la que nunca la dejó sola...que ironía. Piensa, toma un trago de aire y se brinda a escribir lo que para ella fue la puerta de entrada al peor infierno que haya conocido.
Los monstruos están en todos lados, están ahí afuera, según algunos. Les tememos, mataríamos a los monstruos por alguien que amamos, mataríamos los monstruos por nosotros mismos. Pero no. Los verdaderos monstruos están dentro de uno. Algunos salen de vez en cuando, a otros no les importa nada. Salen, atacan, destruyen, silencian y enloquecen a quienes los tienen.
Los monstruos la manipulaban, la enloquecían y la hacían besar la lona más de una vez al día. Hace años que aprovechan de su fragilidad hace años que aparecieron y, según parece, planean ser permanentes. Los monstruos la insultan, la basurean, le escupen, la entristecen, la contaminan...la destruyen. La matan.
Piensen en la persona, la cosa, la situación a la que más le temen. Piensen vivirla. Si le tienen miedo a un ascensor, imagínense en un ascensor atascado. Si le temen a los perros, imagínense en una jaula llena de perros mirándolos. Si le temen al abandono, imagínense a la persona que más aman dejándolos a la deriva, para siempre. Imagínense el dolor, las reacciones que tendrían, cómo una gota de sudor cae por su frente y los temblores no paran. Imagínense querer hacerle frente al miedo, pero que él, con sus ojos clavos en los tuyos y su mirada fría y dura como el hielo, los paralice, los someta a su absoluta voluntad. Imagínese ser marionetas de ése miedo, hacer lo que él diga, cuándo diga y cómo diga. No importa en verdad lo que sea, están dominados, están asustados y su menta ya no es su mente, ahora le pertenece a él: Al Miedo.
Así se siente ella todos los días, con una sola diferencia. Ése miedo tan temido no tiene la cara de un perro, de un ascensor o de un abandono. Tiene su propia cara, sus propios ojos, su boca, su risa, sus manos, su cuerpo. Es ella. Es espantosamente horrible.
Ella se siente sometida a sus pensamientos. Ella le tiene miedo a su ser, a sus pensamientos. Ella se mira al espejo y ve miedo, angustia, dolor. Desesperación. Ve todo eso que los demás no ven y que nunca van a saber. Ella se mira en el espejo y ve las cicatrices de batallas contra ella misma que perdió. Ve, todavía, la sangre correr por sus brazos, por sus piernas, por su panza. Ve la mueca de satisfacción con la que se miraba al espejo cuando lentamente la sangre se iba de su cuerpo y escucha, siente y acepta aquellas palabras que un día se grito: "Te lo merecés". Para ella mirarse al espejo es reconocer a su mayor enemigo, tenerlo cara cara. Enfrentarlo y perder, como siempre. Ella le teme a esos ojos, a esas manos y, principalmente, le teme a ésa cabeza, a ésa mente. A ésos pensamientos. A aquellos que desde muy chica la hicieron sufrir convenciéndolas de cosas como: "Nos sos buena para nada", ''No servís'', ''Nadie te va a querer'', ''Te vas a quedar sola'', ''Sos fea, sos gorda, sos petiza, no sos rubia, no sos feliz. Así nadie te va a querer'', ''Mirate nomás, te mereces lo peor'', ''Nunca vas a ser como ellas''. ''NUNCA VAS A SER LO SUFICIENTEMENTE BUENA PARA NADA NI NADIE''.
Ella nunca llegó a ser la alumna perfecta que quería su madre, ni la hija perfecta que quería su padre. Nunca pudo ser la chica perfecta para el chico que le gusta. Nunca pudo ser la hermana perfecta que salvara del caos a su hermano. Nunca pudo ser la amiga perfecta que su mejor amiga necesitó. Nunca pudo ser la bailarina brillante que siempre quiso. Nunca pudo tener el cuerpo perfecto que siempre quiso. Ella nunca puso ser nada de lo que los demás esperaban de ella, ni siquiera pudo ser lo que ella siempre quiso de sí misma.
A los 12 años se propuso un sola meta y es la única que hasta el día de hoy cumple al pie de la letra: Destruirse.
Tuvo tiempos peores, tuvo tiempos en lo que no aguantaba 6 horas, tuvo tiempos en los que no aguantó un día. Pero este tiempo había sido su mayor logro: 6 meses sin sentir el filo de la gillette en sus muñecas, ni en sus piernas, ni en su panza. 6 meses sin sentir cómo el cigarrillo le quemaba la piel, se la rasgaba y la quemaba. Hace 6 meses atrás había vuelto a caer es su maldita adicción, su adicción al dolor físico como método de castigo hacia sí misma era su mayor pasión y adicción. Era, es su mayor placer.
Nadie sabe en verdad cuánto tuvo que sufrir para poder salir un tiempo de éso. Ella se impuso destruirse y arrancarse la piel no fue su único método. Se sentía sola, abatida destruida, sin ánimo, triste, angustiada, no se podía levantar de la cama, no podía pensar en otra cosa, no comía, no dormía regularmente, miraba pero no te veía. Hace meses que no reía y ahí fue cuando con 13 años y medio tuvo que pedir ayuda psicológica. "Adolescente. Paciente de riesgo con depresión considerable. Ansiedad y peligrosa para sí misma". Así ella escuchó que la consideraron en ese hospital, vio salir a su mamá llorando y a los pocos días estaba ella, sentada frente a un psiquiatra con un nombre de pastilla en la mano. Depresión y trastornos de ansiedad y ataques de angustia, éso era lo que ella tenía e iba a tener por el resto de su vida. Le dio miedo, quería sacar de ella su parte mala, su peor parte, pero a la vez era la única compañía que tenía. Sin amigos, sin una familia estable y sin ganas de vivir la única que tenía era a su enemiga. Siguió con el tratamiento hasta que se dio cuenta de que estaba tocando fondo, ella ya no tenía piel para arrancarse, no tenía la luz que algún día tuvo en sus ojos. No tenía ganas de seguir así, entonces se paró frente al espejo y vio los restos de la niña que había sido. Vio cómo estaba, los jirones de su piel, vio lo frágil y flaca que estaba. Vio la miseria que era y se odió aún más. Se odiaba por no ser lo que siempre había querido, por no ser perfecta ni buena para nadie y se odió por haberse convertido en eso que era: Un cuerpo sin vida, unos ojos sin luz, un cuerpo sin piel. Se odio pero se juró no volver a hacerlo, aguantó una semana, volvió a caer. Lo intentó de nuevo, a las 2 semanas volvió a caer. Cayó muchas veces pero siempre se levantó.
No se daba por vencida, por primera vez una luz de esperanza pasaba por su pensamiento y le decía que todo podía mejorar, que ella sí podía estar mejor. Pasó el tiempo y, con muchas caídas y con una cicatriz que lo atestiguara, logró mantenerse 6 meses sin probar filo.
Estaba orgullosa. Alguien que nunca estuvo en ese lugar nunca va a entender lo que es luchar noche a noche con un pensamiento que va ganando terreno en tu mente y no te deja respirar. No se piensa en otra cosa, sólo querés dolor y castigarte por todo lo que nunca fuiste, por todo lo que sos. Te odiás sólo por ser vos misma. Por tener ese pelo, esos ojos, esas manos. No es por no ser como ella, es por ser como sos. La culpa no es de la otra persona por ser linda y lo que los demás buscan; la culpa es tuya por haber nacido así y por no ser lo suficiente para nadie.
Creo que la gente nunca va a entender lo que es luchar contra los temblores de tu cuerpo, contra las voces de tu cabeza que continuamente te pide que te hagas daño, que no sos buena para nada, que te merecés morir. No saben lo que es pasar noches y noches sin dormir sólo porque esas voces no se callan nunca. Las personas que no lo sufrieron nunca van a entender lo que es esta adicción, el sentimiento de ver correr libre y loca la sangre por tu cuerpo. Tratar de gritar más fuerte que estas voces y no tener éxito. Tener estrés psíquico sólo por el hecho de pensar todo el tiempo, de luchar contra vos misma todo el tiempo.
¿Con qué compararlo? La libertad y la calma que te da hacerte ese corte. Voy a tratar de explicarlo: Los síntomas empiezan: te empieza a temblar el cuerpo, la mente empieza a volar, empezás a transpirar, a no poder quedarte quieta. Empezás a escuchar más y más fuerte esas voces que te basurean y que tienen razón: Sos una mierda. Empezás a llorar, compulsivamente, con dolor y angustia. La tristeza es lo único que sentís, el dolor de ser la nada en persona, la angustia de toda una vida de mierda. No pensás, necesitás dejar de sufrir, dejar salir todo lo que tenés adentro. Y agarrás la gillete, temblando y con miedo, todavía luchando contra vos misma para no caer otra vez, sabiendo que cuando esa gillette corte tu piel no vas a poder parar jamás. La hundís y la arrastras, lenta y con fuerza. No duele tanto como lo que sentís dentro, pero ver la sangre correr por tu cuerpo ya está causando efecto: te vas calmando. Te hacés otro corte, sólo para alargar esa calma. Después te mirás, mirás tus brazos, tus piernas, tu panza...las ves rojas de sangre, sentís el dolor físico y psíquico y te odiás. Te odiás más que antes por ser tan débil de no haber aguantado una noche más, de haber vuelto a caer y ya es tarde para luchar. Y te castigás más, te cortás más y más profundo, más fuerte, con más ganas pero con más dolor: Vos no querés esto para vos, pero ya estás adentro del grupo ¿qué más se puede hacer?
Hace dos semanas atrás, ella volvió a caer. Esos 6 meses sin probar filo se fueron a la basura cuando una noche las voces fueron más fuertes, cuando la adrenalina le recorrió todo el cuerpo, cuando la consciencia cedió ante el dolor. Cuando al mirarse al espejo vio el fracaso que es, lo sola que está, lo sola que se siente. Lo invisible que es para los demás, lo alejada que está de la gente que más amo en la vida.
Hace dos semanas atrás, ella, abrió esa caja que hace seis meses no abría. Agarró esas dos cartas de despedida que había escrito hace años atrás, cuando por segunda vez intentó quitarse la vida, las abrió y sacó sus herramientas de tortura: gillettes, metal, encendedor, banditas elásticas, cigarrillos, sacapuntas. Temblaba, no sabía si de miedo o de adrenalina. Dentro de ella los pensamientos luchaban incansablemente, las lágrimas caían por sus mejillas compulsivamente, el aire se le escapaba de los pulmones y no encontraba la forma de que entrara más, no podía respirar, no escuchaba más allá de la voz de su consciencia: "¿Te pensaste que te ibas a librar tan fácil de mí? Sos un fracaso y eso nunca va a cambiar. Nadie querría a una chica con cicatrices, no tengas esperanzas. Hacelo, ya no tenés qué perder. Vos te merecés esto y mucho más". Y perdió contra ella misma y dejó que la sangre corra en señal de que un poco de lo que ella era se iba con ella. Se lastimó compulsivamente, con fuerza, con odio, con bronca. No sentía ya el dolor, ella necesitaba ver sangre para que calmara su tortura. Necesitaba saber que algo de ella se iba, quería creer que era su peor versión de ella misma. Sangró, sangró, sangró y se reía como loca. No tenía noción de lo que estaba haciendo, era como si todo el odio reprimido salió aquella noche de marzo con tanta furia y tanto dolor. Tanta angustia reprimida encontró su vía de escape aquella noche. No sentía nada, no entendía, no controlaba su cuerpo: Ya no podía parar.
Al terminar, vio los restos de la persona que había sido, vio su cuerpo como hace tiempo que no lo veía y, al mirarse al espejo, vio que el correr de la sangre era opacado por una mueca en el espejo, su cara con una diabólica sonrisa de satisfacción le dijo: "Volví para quedarme".

¿Quién diría que aquella chica que ríe esconde tantos secretos? ¿Quién diría que aquella chica que usa mangas largas con 27 grados esconde tanto dolor? ¿Quién diría que ella soy yo?.''


''Pónganme anestesia sin apuro, que hoy me está costando sonreír. Tengo más pasado que futuro y unos años sin dormir.''

''Hoy me tocó extrañarme. 23 de Mayo, 2013.''

18 años tenía cuando escribí lo que van a leer ahora. Hoy en día, estoy a meses de los 21. Si lo leo fríamente, suena mucho más que dramático, pero si lo leo con los sentimientos a flor de piel, como los tengo ahora, no ha cambiado mucho mi vida. Soy un poco más feliz y alegre, pero esa mina triste, enferma, solitaria y pesimista, siempre pero siempre, está acá conmigo.

''Nunca quise volver al pasado pero hoy hago una excepción. Sería lindo volver a vivir ciertos momentos de libertad en los que no sabía que iban a venir estos tiempos que estoy pasando. Quiero volver atrás, a ese tiempo en el que todo estaba bien -o mejor que ahora- y en los que uno no era totalmente consciente de si era feliz o no, pero que tampoco le importaba saberlo: Era el momento el que importaba, nada más.
Extraño eso que tuve alguna vez. Esa frescura que me caracterizaba, la sonrisa de oreja a oreja y las ganas de salir y hacer cosas. Era una chica con muchas aspiraciones y sueños que creía que podían hacerse realidad.
Extraño ese corto momento de mi vida en el que se me hacía fácil relacionarme con las personas. Extraño esas ganas de bailar y cantar que tenía todos los días, esa mentalidad activa que solamente quería hacer cosas todo el tiempo, que no podía estar quieta ni un solo momento. Extraño esos momentos en los que cuando me iba a dormir con ganas de levantarme al otro día y en los que me dormía planificando mi próximo día. Extraño mirarme al espejo para pintarme y lavarme la cara. 
Extraño no tener miedo, no estar triste, no sentirme mal y sola. Extraño esos momentos en que la angustia no era esa amiga incondicional. Extraño esos días en los que la depresión no lo oscurecía todo y en los que no tenía miedo de ir a un lugar por temor a un ataque de pánico. Extraño los días en que la soledad sólo era un nombre propio.

Ahora todo es tan diferente...Yo ya no soy la que era. Ya no soy aquella niña inocente que jugaba a que la secuestraban y la que con 4 años se vendaba los brazos porque jugaba a que se había querido suicidar. En ese momento eran sólo juegos inocentes de chicos...ahora son un estigma. 
Ahora las risas se transformaron en llanto, en gritos de dolor, en angustias. Mi sonrisa desapareció junto con los recuerdos lindos que alguna vez tuve y mis ganas de vivir son casi nulas. Ya no soy alguien que crea que tiene un gran futuro por delante, sino alguien que tuvo un gran pasado y se le está haciendo muy difícil seguir cargándolo. 
Ahora necesito esa paz de estar sola, ahora me quedo callada mirando pasar la vida frente a mis ojos y no hago nada para frenarla y subirme. Ya no bailo con la alegría con la que lo hacía antes...no, ya ni siquiera bailo, no tengo ganas. Ahora no me puedo levantar de la cama, presa de mi mente auto-destructiva y de mis pensamientos oscuros. Ahora puedo pasar horas sentada, mirando al horizonte, fumando y pensando. Quizás llorando a mares, quizás sólo sufriendo en silencio e invisiblemente. Ahora soy una chica que no cree en eso que todos los sueños se hacen realidad, soy pesimista y padezco una personalidad triste. La sufro.
Y ahora...ahora tengo miedo de vivir conmigo misma, de tener que convivir con esta cárcel y esclavitud el resto de mi vida. Me niego, no quiero. No puedo más. Ahora soy una chica amarga, triste, que se siente mal consigo misma, insegura, que se odia como nunca nadie en el mundo la va a poder odiar. Soy una chica que lleva la soledad en la piel. Ahora mi rutina son las lágrimas, la angustia y la desolación. Ahora mis días son negros, cubiertos de ansiedad y depresión por todos lados...ahora la soledad es mucho más que un nombre, es un karma.
Ahora ya no soy esa nena que jugaba a vendarse los brazos sólo por diversión...ahora soy una chica de 18 años que debe vendarse los brazos para no infectarse, para esconder las marcas que le dejó la vida. Ahora soy una chica de 18 años que va a vivir la vida con el peso de saber que esas marcas que tiene en sus brazos, en su panza y en sus piernas son consecuencias de eso que tiene adentro suyo. 
Ahora me doy cuenta que día a día, noche a noche, cuando las mire, voy a saber que perdí millones de veces contra mí misma y ellas son la prueba fehaciente de que mi pasado es real...y mi futuro la libertad.''

martes, 7 de julio de 2015

Disco en falso.

Perdida.
Hay una frase muy conocida que dice algo así como: ''No puede estar perdido quien no sabe hacia a dónde va''. Por eso me siento perdida.
Desde un principio mi vida estuvo planeada: Terminaba la secundaria y entraba a la Universidad, hacía en un año el curso de ingreso, entraba y en cinco años estaba recibida. Sea como sea. Era lo único que planeaba en mi vida: Recibirme. 
Hoy, 2015, terminé la secundaria, si. Pero hace tres años que estoy en el curso de ingreso para Psicología. Mi mejor amiga, Tiziana, está por tercer año de abogacía, la persona que diga que no estoy estancada, atrasada y frustrada, miente.
Bueno, retomemos ¿Por qué digo que estoy perdida? Tenía marcado hacia dónde, cómo, qué iba a hacer en cada momento. Tenía un futuro pensado aunque muchas veces (tres o cuatro veces al día), estaba decidida a no tenerlo, lo tenía ahí. Y no sé qué pasó, mejor dicho si, sé: Yo pasé, mi cabeza pasó, mi dolor ganó. En un momento elegí mal el camino, en un momento decidí algo que hizo que perdiera el camino correcto para siempre y aún hoy, tres años después, no puedo encontrarlo.
Por eso estoy perdida: Porque sé a dónde quería llegar, pero ahora perdí el rumbo y camino en círculos, buscando una salida, un cartel que me diga qué dirección seguir para volver al camino que me lleva a ser lo que siempre había querido de mí misma, pero no hay. Y si lo hay, está tan oscuro que no lo veo, no lo leo y lo paso de largo, girando sin parar. 
Como un disco en falso.
¿Y saben qué les pasa a los discos en falso? De tanto girar, se rayan; de tantas rayas, se rompen. Y yo voy camino a eso, y lo peor es que no puedo parar.

viernes, 3 de julio de 2015

Capítulo uno: Es el principio de todo, Enferma.

Podría empezar diciéndoles mi nombre, o no. Podría empezar diciéndoles cómo soy o cómo no soy. Pero la verdad es que no tengo muy en claro qué soy y mucho menos qué no soy.
No les voy a contar mi nombre. Sólo les voy a decir que empieza con A. Mi apellido es mío, no importa, por lo menos por ahora.
Los nombres de las personas en mi historia no van a cambiar, sólo el mío voy a resguardar hasta que sienta que es sumamente necesario para la buena comprensión de mi relato. Entenderán, no es tan fácil leer cada dos oraciones un ''A'' como sujeto/nombre propio. Es medio agotador, cansador. Además, creo que si son capaces de bancarse mi historia desde el principio, no les puedo negar mi nombre. Pero al final, sean pacientes.
Como les dije, no sé bien quién soy, o qué. O quién no soy -o qué-. 
Soy cambiante. Eso es algo constante en mí, lamentablemente. Hoy puedo decirles que no soy una mentirosa, pero quizás dentro de dos días me vean inventando la mejor historia que se les ocurra. Quizás pueda decirles que no soy suicida, pero hace dos años atrás estaba hospitalizada por un intento, y ustedes saben ''una nunca deja de ser una suicida''. Es un viaje de ida. Te estigmatiza, te señala a vos misma la historia que vos misma forjaste. Y te acusa, te culpa y te golpea cada noche. Con recuerdos, ellos son sus látigos. Y si que duelen, eh.
Hay algunas cosas que sé de mí misma y eso les voy a contar ahora. Tengo veinte años, soy de Libra y del horóscopo chino, creo, que soy perro. Soy morocha, de ojos a veces verdes, a veces celestes y, otras, medios grises. O así me dice la gente. Nunca supe bien de qué color eran mis ojos, sólo sé que es una de las pocas cosas que me gustan de mí...¡Qué digo pocas! La única. Soy petisa, no paso del metro sesenta. Ahora estoy flaca, más que siempre, pero no esquelética. No me gustaría ser así, me da rechazo. No discrimino, ojo, conozco y conocí mucha gente que sufría/sufre de anorexia, lxs apoyo y ayudo en lo que pueda...sólo que no me gusta, no me gustaría ser así jamás. Bueno, tampoco jamás. Aprendí que conmigo los ''nunca'', ''jamas'' y ''siempre'', están un poco perdidos. 
Soy de tez muy blanca, con muchas pecas y algún que otro lunar en la espalda más que nada. Me gustan las frutillas, los panqueques, las tortas de chocolate con mucho dulce de leche Sancor y mousse de chocolate. La nueces son una de mis perdiciones, junto con el kiwi, el Biznike, el chocolate KitKat y Kinder. Me gusta mucho comer, demasiado diría yo. Pero no soy gorda, así que no me privo de nada. 
Prefiero Burger King a Mc Donald's y odio a Mostaza. Nunca comí en Subway y fui sólo una vez a Starbucks y no me gustó. Se ve que no me cabe mucho esa gilada del ''hipster''. 
Soy de Morón, Zona Oeste de Bs. As.Me gusta el Rock Nacional (así, en mayúsculas: Rock Nacional). Mis bandas preferidas son: Las Pastillas del Abuelo, Salta la Banca, La Vela Puerca, De La Gran Piñata, Rock a la Orden, Callejeros, Andrés Calamaro, Fito Páez. Y bueno, lo tengo que decir, Tan Bionica me puede mucho, por favor no me haga bullying. Pero, ojo, también amo la música extranjera, mis bandas más más favoritas, son extranjeras: Tokio Hotel (Alemania), Paramore (EE.UU) y My Chemical Romance (EE.UU). Esas son mis bandas ''principales''. Sin ellas no viviría. Soy una melómana empedernida.
Me gusta mucho leer. Mi escritor preferido es Alejandro Dolina, mi libro preferido es ''Crónicas del Ángel Gris'' de justamente él y ''El  Túnel'' de Ernesto Sábato. Pero, curiosamente, mi género favorito tanto de literatura como de películas es misterio, suspenso, drama, terror, terror psicológico. Esas películas que te vuelan el bocho, ¿vieron? Bueno, esas son las que más amo.
También me gustan las de acción, guerra, con muchos tiros, sangre, muerte y autos. Con espíritus dando vueltas y algún exorcismo por ahí. Lo ''raro'', lo que a la gente ''normal'' (según mis papás) no les gustaba. Lo ''diferente'' y ''extraño'', éso era lo que más me gustaba. Tim Burton es mi director preferido, Johnny Depp mi actor preferido y mi amor platónico más grande. Le siguen, cabeza a cabeza, Robert Downey Jr, Benedict Cumberbatch y Tom Hiddleston. Mi superhéroe favorito es Batman e Iron-man y mi villano favorito, por y para siempre, va a ser The Jocker (El de Heath Ledger, será eterno).
Soy lesbiana, estoy de novia con una chica hermosa en todos los sentidos posibles llamada Grecia. Nuestra historia también va a estar acá, nuestra vida, la mía, la suya y la nuestra, va a estar acá.
Y no sé qué más decirles. Ya les dije lo que me gusta, lo que no, mis preferencias, gustos musicales, de libros, de películas y de lo que se me ocurría mientras pasaba la noche viendo dormir a Gre.
Pero falta una cosa, esencial: Lo que soy. Cómo soy. El monstruo que soy.
Tengo veinte años y soy depresiva. Quise matarme más de siete veces y ninguna funcionó. Me autolesiono (cualquiera de sus formas: cortes, quemaduras, golpes, rasguños, someterme a situaciones de riesgo, etc.) desde los doce años. Me diagnosticaron con Trastorno Límite de Personalidad (TLP) o comúnmente llamado Borderline, con rasgos y combinaciones con el Trastorno Maníaco-Depresivo o, comúnmente, llamado Bipolar. Soy una mezcla rara y constantemente cambiante. Tengo trastornos de la ansiedad, insomnio a veces, ataques de pánico, ira desmedida contra mí misma y, a veces, contra los demás. 
Soy eso, soy un monstruo. No sé si nací así o las circunstancias de la vida me forjaron esta personalidad. Pero eso no cambia lo que soy.
Soy una mina de veinte años triste, deprimida, enferma sin cura y perdida.

Confía - Fito Páez

Es posible que ya no te fijes en los cuentos que te cuenta, el mundo no hace más que respirar. Es posible que tus ojos ya no emitan esa luz que enceguecía hace algún tiempo atrás. Ya se fueron todos de la casa y la mañana envuelve todo, todo en un profundo azul. La verdad se enciende sola, es una flor en el silencio
que quema de luz la habitación.Yo quisiera hablar pero lo que doy es un hombre viendo el norte solo y loco hacia el sur. Tengo que confiar, saber esperar. Tengo que respirar, es un panic attack. Y sacarme de una vez esta cruz.
La vida son los círculos, los círculos dan vuelta y los círculos se van. Cuando yo creí que estaba todo bien, en realidad estaba haciendo todo exactamente mal. No es tan grave en verdad, las cosas van moviéndose y se mueven a la larga porque sí. Y si hoy ese perfume es el de la soledad: Si no confías no vas a ser feliz. Y me haces hablar.
A veces es mejor quedarse quieto con el trago en la mano en un rincón. Ya nos veremos en algún lugar, en alguna fiesta, en cualquier ciudad, cuando me hables con el corazón. Es tu vida, no se puede tocar, es una caja preciosa, no se puede tocar. Tendrías que saber quien soy.
Confía, nena, confía. Soy todo lo que quieras, también tu suplicio y tu luz. A vos te gusta la mañana, a mí la luna re borracha, bancatela, va a ser siempre así. No te vendría mal saber que yo no quiero hacerte daño y ya dejar de sufrir. ¿Y si me buscas?
Vos sos tan incierta, yo también y nadie sabe nada y quién a quién vino a buscar. Tell me, my heart, decímelo, contámelo, probame que lo hiciste mal, es una posibilidad. Y todo lo que no contás es todo lo que alguna vez con toda mi alma voy a confiar.
Lo que pasó fue para bien, no lo trates de entender. Sabés que ya no hay vuelta atrás, tuvimos la oportunidad. Y si algo aprendimos en el mundo es que el mejor momento aún no vino, está por llegar.
Confía.

13 de Noviembre. 2014. Planetario.

No sé por dónde empezar. Si por el lado de que no dormí ni una hora porque no podía con mi ansiedad, o por el lado de que pasé la tarde más linda de mi vida y, para coronarlo, la noche más perfecta que podría haber pedido. Fue ver a Ivan de Pineda salir, hablar, presentarlos. Mirar a la chica de al lado y ver que estaba a punto de llorar, como yo. Fue ver que ellos salían al escenario y se ponían cada uno en su lugar. No caía, no sabía si era otro de mis sueños, de mis imaginaciones o era de verdad. Cuántas veces me habré imaginado ver a Tom tocar su guitarra mordiéndose el labio como lo hace, a Georg tocar el bajo y que mire de reojo al público y sonría, de ver a Gustav, un poco escondido, pero verlo poner toda su energía (poderoso el chiquitín). Cuántas veces habré soñado e imaginado ver a Bill sonreír de esa manera, de escucharlo decir ''¡Hola Argentina!'' Son incontables. En ocho años siempre fue mi sueño, siempre fue saber que daba lo que sea por ver un show de ellos, de mis héroes. Fue gritar con Love who loves you back, pistolear con Girl Got a Gun (y cagarme de risa cuando Bill se cayó. Quién te manda a ponerte esas plataformas, querido). Fue sorprenderme cuando escuché Louder than Love...y fue que se me ponga la piel de gallina, que una sonrisa se me dibujara en la boca y que no pueda parar de llorar cuando empezaron los primeros acordes de Monsoon...el primer tema que escuché de ellos. Allá por el 2006, 2007 y que me acuerdo patente el momento en que lo escuché porque realmente fue un antes y un después para mí. Fue disfrutar hasta el cansancio de un recital que esperé casi la mitad de mi vida, fue que no me importara estar pegada a la vaya, toda moretoneada y con calambres por estar parada desde las 10 de la mañana. No me importó nada porque los vi y eso es lo que más importa. Fue que terminara el show y ver a lxs chicxs llorando, abrazándose con gente desconocida pero que sabías que te entendía como ninguna otra en la vida. Era llorar porque era verdad, estaban acá, ESTÁN acá. Llorar porque los viste, porque los escuchaste, cantante sus temas (esos que siempre cantabas encerradx en tu habitación), Era llorar porque pasó tan rápido, porque la espera de ocho años valió la pena por esos putos 20 minutos. Era llorar porque, suena exagerado o no, para mí, el 13 de Noviembre del 2014 siempre va a ser una fecha que me va a recordar que cumplí uno de mis sueños. Gracias, Tokio Hotel. No sé, no tengo palabras, solamente sigo llorando mientras escribo esto porque no sé expresar tanta alegría contenida en un solo cuerpo. Gracias, verlos sonreír tan lindo a los cuatro me hizo una de las personas más felices del mundo. Los amo, Kings.
Cumplir un sueño, ése día y ésa noche.

(25 de Agosto. Luna Park. Meet and Greet. Los voy a volver a ver. Los voy a conocer.)


Estaba un poco perdida, me encontraste.

No mide más de 1.60 mts. Tiene el pelo negro oscuro, pero cuando el sol lo ilumina se pueden ver destellos castaños y hasta algo rojizos. Sus ojos son marrones (color café solo, les digo yo), penetrantes, de esos que no los podes olvidar...y su sonrisa ¡ay, su sonrisa! Podría pasar horas hablando de lo hermosa que es, de lo hermosa que le queda y de lo que esa sonrisa causó, desde un principio y hasta ahora, en mí.
Su voz, se podría decir que calma hasta a la peor de las fieras. Da paz, calma y enciende en su justa medida.
Su cuerpo, su piel, sus manos, les puedo asegurar que guardan mis mejores momentos. Ella fue testigo y causa de mis más grandes alegrías. Y su boca, sus labios, son como esa droga que una necesita siempre cerca, para estar mejor.
Su nombre...su nombre verdadero me lo guardo para mí, pero les puedo decir que hasta su nombre guarda encanto, misterio, dichas e historias que son dignas de admirar y de recordar. Entre nosotros, por ahora, digámosle: Áuril.
17 años tenía cuando la conocí personalmente la primera vez. Más bien, la primera vez que nos encontrábamos, las dos, para ir a cierto lugar. Muchas veces la había visto, en recitales, pero nunca la conocí como aquel día de Junio.
Áuril era la ex novia de una amiga mía, Candela. Y, además, amiga mía. Las tres pasábamos por problemas y situaciones parecidas, nos hicimos amigas por eso.
Yo tengo bastante experiencia en engancharme de mis amigxs, pero de ella nunca sospeché.
Hasta ese Junio de 2014.
Suena mal, suena casi oportunista, porque sé que ese Junio para ella fue fatal y significa más que un simple mes. Para mí también, ojo, fue horrible: Ese Junio quise morir mil veces, pero adentro mío crecía un sentimiento que me iba a dar mil razones para seguir.

Yo...describirla a ella fue tan fácil y ahora me encuentro frente al monitor pensando qué decir de mí misma.
Siempre fui así, conozco mucho más a la personas que amo que a mí misma. Y eso que hace casi 21 años que convivo conmigo, eh.
Yo sí les voy a dar mi verdadero nombre, Ailén. No tiene muchos misterios ni cosas atractivas. Es simple, cinco letras y está todo a la vista. Así soy yo (o así me considero) muestro todo, doy todo, entrego todo lo que tengo (inclusive lo que soy). Sin tantos misterios.
Tengo el pelo corto, mi color natural es castaño o rubio o una mezcla de ambos, nunca supe bien, pero me teñí de negro. Ojos claros, que, para mí, nunca transmitieron muy bien las cosas. Una sonrisa casi gastada, odio mi sonrisa. Siempre la odié (¡y mi risa! es horrible, a veces me avergüenza). No mido más que 1.60 mts.
Algo triste y con muchos mambos perdidos en mi cabeza. Me considero una persona que constantemente buscó alguien a quién amar, pero nunca había encontrado alguien que la amara.
Amante de la música y, en una época bastante larga de mi vida, con más pastillas que sangre en el cuerpo.
Fue en ese entonces que la conocí. Yo no me acuerdo de ella: vivía adormecida y apenas era consciente de mi alrededor. Ella, en cambio, me dice que nos saludamos, nos abrazamos y hasta incluso charlamos. Lamentablemente, no puedo recordar nada de eso.
Es hasta el día de hoy que me pregunto qué hubiese pasado si yo me acordara de ese día, del Junio del 2013 (que loco, ¿no?), del Luna Park. Quizás si en ese entonces hubiese estado lo suficientemente despierta, las cosas se hubiesen dado de cierta manera y las dos, tanto ella como yo, nos hubiésemos ahorrado varias noches tristes. O quizás no, quizás las cosas así se tuvieron que dar, quizás ese no era el momento y el tiempo y mi enfermedad nos prepararon para que, un año después, nos podamos encontrar mejor. O, mejor dicho, yo la pueda descubrir mejor.

Yo te culpo.

Hay sentimientos que las palabras no pueden describir. Sé que la frase ''no encuentro palabras para decir que...'' está demasiado trillada y que carece de significado hoy en día. Pero ¿no les pasó nunca? A mí si, muchas veces. Pero con sentimientos tan malos que no sabía cómo expresarlos, con uno bueno, les juro, jamás. Hasta que apareció...
Había escuchado por boca de amigxs, por libros, por películas, incluso por mi propia mente qué era el amor, incluso creí sentirlo varias veces (para darme cuentas, después, de que no habían llegado a tal punto). Había escuchado también, que el amor te hacía bien ¡já! Eso nunca me había pasado, no del todo. Había escuchado tantas cosas, había vivido tantas otras que me hicieron creer y, finalmente, convencerme, de que el amor no era para mí. Que alguien te quiera, que alguien se preocupe, un ''¡buenos días, mi amor!'' a la mañana, un ''Buenas noches, linda'' antes de dormir. Contar con alguien, saber que te quiere y que lo demuestre. No, eso no era para mí. Yo fui y creí que iba a ser siempre la ''putita'' que era cosa de un solo día, de una sola noche. Un cuerpo sin sentimientos ni alguien que merezca la pena cuidar. Yo no me imaginaba de otra forma, no me veía con alguien, dormir abrazada a alguien era una cosa más en mi (larga) lista de imposibles.
''Hay tantos imposibles, posibles'' dice una canción por ahí. Demasiado positiva para que le de la razón, pero, sólo por esta vez, le doy la derecha a Nonpa.
Ahora dejo de lado el pasado, dejo de lado lo que viví, para hablar de lo que vivimos.
Es loco pensar que en menos de un año una persona, la cual era tu amiga, venga y tire abajo tantas cosas y tantos esquemas que mantuve desde, mas o menos, tengo memoria. Ella es la mina que llegó, irrumpió en mi vida (Si, así: No la esperaba, creo que ya no buscaba o no esperaba nada de eso que llamaban amor...y apareció de golpe. Si, irrumpir es la palabra perfecta). Irrumpió en mi vida, me abrió la cabeza, me voló el bocho, me derrumbó esquemas que había creado, creído y -sobre todas las cosas- sufrido y me regaló una nueva mirada, una posibilidad, una alternativa de paz y calma a la opción dolorosa que me había resignado a vivir. ''Sos el paisaje más soñado y sacudiste las más sólidas tristezas.''
Fue todo complicado al principio: Ella, mi amiga, era la ex de otra amiga mía. Me comí uno por uno los comentarios que siempre hice ''nunca estaría con la ex de un amigx''...pero esta vez era diferente, había (y hay) algo en ella que me decía que si valía la pena, que lo que perdía, definitivamente, era mucho menos de lo que podía ganar. Creo que fue la mejor decisión que tomé en mucho tiempo. ¿Saben? Cuando encuentran a una persona que los haga reír y olvidar de la mierda del mundo aunque sea por dos minutos, quédense con ella/él. Les puedo asegurar que no se van a arrepentir nunca.
Varias ''trabas'' o ''complicaciones'' tuvo nuestra relación, desde el principio, pero las pasamos y juntas. Fueron grosas, algunas más, otras menos, pero pasamos momentos difíciles y logramos superarlos.
No es mi intención contarle a las personas (en realidad, nadie lee este blog ya) cómo fue el principio de nuestra relación. Ambas lo sabemos y lo guardamos y lo compartimos con quien creemos necesario, estoy acá por otra razón.
Una noche, antes de dormir, te dije muchas cosas que me pasaban y me hacías sentir. Mi intención hoy no es otra más que plasmarlas en una página de Internet para que las leas siempre que quieras, para que las recuerdes y para que sepas que nada ni nadie va a poder sacarte el espacio que tenes en mi vida, mi amor. Algunas frases ya las dije, otras, las voy a poner más abajo, pero todas reflejan el amor que siento, la confianza que te tengo y lo agradecida que estoy de que seas mi novia.
''¿Sabes cuál es una de las cosas más lindas de nuestra relación? Siento que las dos tiramos para el mismo lado. Obviamente, hay intereses individuales que son necesarios para cada una. Pero tiramos para el mismo lado. Vos me ayudas a mí, yo te ayudo a vos. Así es el trato. Hay sueños y proyectos individuales, sí, pero hay sueños y proyectos que son compartidos y siento que de ambas partes hay interés. ¿Sabes? Nunca me pasó de tener una relación equilibrada. Siento que ninguna da más que la otra. Que ambas damos lo mismo, que no hay injusticia, que no hay egoísmo y que no hay individualismo. Incluso cuando estas enojada me llamas y me das un ratito de tu tiempo para demostrarme que si te intereso. Nadie nunca había hecho algo así por mí.''
Me acuerdo que un día te mandé un mensaje ''Sos lo que siempre esperé pero lo que nunca pensé alcanzar''. Si, puede soñar cursi, pero es que es verdad. Sigo preguntándome qué fue lo que hice para merecer a una mina así al lado mío. Definitivamente algo muy bueno.
''Un abrazo antes de dormir, una llamada para decir que me extrañas, un 'te amo' de la nada o un 'che, ¿nos vemos tal día?'. Somos detalles. Somos momentos y sentimientos. Somos las peleas y somos las risas a la madrugada. Somos los debates sobre psicología y el bailecito de las dos de la mañana con cumbia de fondo. Somos puchos, café y besos. Somos alcohol y noche. Somos abrazos al despertar de una pesadilla, somos gemidos a la madrugada y somos llantos angustiosos a la noche. Podemos ser un sábado con amigos o un domingo de melancolía. Pero somos. Y eso es lo más importante: somos un presente que espero poder decir por muchos años más. Por favor, nunca seamos un 'fuimos', porque yo ya no sería yo, así como me conoces. Sería oscuridad...¿Y vos? SOS esa luz que enciende y que ilumina hasta mis defectos. Dicen que el amor hace bien cuando la otra persona hace que vos también te quieras a vos mismo. Yo te amo a vos (mucho) y amo la persona que soy cuando estoy con vos. Suena a una gran responsabilidad pero en realidad no es tan así. No te esforzas, no haces algo para..., simplemente sos y eso me basta para ser. ''
Y vuelvo al párrafo primero: No sé qué palabras utilizar para describir esto. Es raro, lindo y me llena de una manera que no puedo describir. No hay etiquetas que valgan: somos novias, amigas, compinches. Sólo sé que esto es amor y es puro. Que golpeaste desde casi el principio, muy fuerte en mi vida y que gran parte de mi mejora (anímica y de todo lo demás) se debe a tu ayuda y a tu compañía. Sé que me demostraste, quizás sin saberlo, que una persona no tiene marcado el camino que va a seguir. Fue un volantazo que cambió el rumbo de mi vida y la llevó por un lugar hermoso en el que muy pocas veces se ve una oscuridad tan espesa y sombría como en la que vivía.

Yo te culpo por derrumbar esquemas y demostrarme que hay gente que está dispuesta a quererme.
Yo te culpo por regalarme sonrisas.
Yo te culpo por ''hacer el amor''
Yo te culpo porque abrazo como el tuyo me demuestran que otros tantos son chamuyo.
Yo te culpo porque en la voz de Serrano siempre creo encontrarte.
Yo te culpo por hacerme conocer y entender que no hay cosa más linda que despertarse y ver a la persona que amas.
Yo te culpo por estas palabras que salen desde los más hondo de mi corazón, y son tuyas. Son para vos.
Yo te culpo por los desvelos hablando y las noches desveladas en las que no había palabras pero nos comunicábamos de otra forma.
Yo te culpo porque me hiciste saber que importo, valgo, que no soy cuerpo nomás y soy un conjunto de sentimientos que merece respeto...y vos me lo das.
Yo te culpo por entenderme
Yo te culpo por la calma que me das día a día.
Yo te culpo por las carcajadas y miradas cómplices.
Yo te culpo por los recitales juntas, por las canciones con significado y por los besos más lindos que me dieron.
''Yo te culpo por el alma que incendiaste con la brisa de caricias que no irritan.''

Hermosa, sos esa persona que quiero cuidar y tener siempre. ''Yo no puedo, ni aunque quiera. Yo no puedo hacerte mal.''
Te elegí desde el principio y lo sigo haciendo todos los días. Espero poder devolverte tantas cosas lindas que me das, tanto amor, tantas sonrisas y tanta calma. Espero poder hacerte bien tanto como vos me haces a mi.
(Que no me falten) tus mañanas caprichosas. (No quiero perderte, ni mucho más).
Te amo ayer, hoy y siempre. Infinitas son las gracias.

Seremos Eternas.
Ailén.

jueves, 25 de junio de 2015

Un poco de mí, pero no todo.

Ailén:
          Hola ¿cómo estás? Espero que estés bien, que estés tranquila en tu pieza, ¿todavía no está hecho el segundo piso, no? Me encantaría poder decir algo con certeza, pero no me acuerdo mucho de esa época en mi vida, lamentablemente.
               ¿Seguís jugando al secuestro, velorio y a suicidarte? Como me gustaría estar ahí, con vos, y poder abrazarte fuerte, como sé que necesitas ¿sabes que hay veces que todavía lo necesito?. Quisiera estar ahí para prestar atención, mirar más allá y notar que tu mirada pide ayuda a gritos. Quisiera estar ahí para que ya no te sientas sola, para decir qué camino tomar y qué camino no debes pisar nunca. Pero lamentablemente tomamos el camino equivocado, o el camino que la vida nos obligó, o el que más nos iba a hacer sufrir.
               ¿Tenes el pelo corto o largo ahora? ¿Mamá y papá siguen cortándotelo o ahora ya vas a la peluquería? ¿Ya te quemaste con agua hirviendo la pierna izquierda? ¿Y te abriste la frente ya, o te abriste el labio? Seguro que si, eso pasó cuando éramos muy chicas, ahora crecimos un poco, supongo que maduramos algo.
              ¿Sabes qué? Esta carta no es para advertirte de cosas, o no de todas. Es para decirme las frases y las palabras que sé que necesité. Porque puede que no recuerde momentos, y sé que son muchos los momentos que nunca voy a volver a recordar, pero si hay algo que no se olvida nunca son las sensaciones y los sentimientos. Yo todavía me acuerdo lo que sentías, mira, te ejemplifico algunos: ¿Te acordás en la sala de espera del dentista? Cuando papá y mamá te dijeron que tenías que ser perfecta en todo, en el colegio, femenina, alegre, perfecta en todo sentido. Me acuerdo, Le. Me acuerdo de todo: del dolor que eso te trajo, del esfuerzo que nunca tuvo reconocimiento, de las lágrimas que derramaste por eso, para no decepcionar. ¿Te acordás cuando en sexto fuiste abanderada y todos te cargaban? Que te decían nerd, gorda, fea, dientes de lata, cuatro ojos. Me acuerdo que no querías salir de casa, que bajaste todas las notas y empezaste a llevarte materias.
             ¿Te acordás cuando en Enero nuestros viejos se separaron? Me acuerdo, Ailén. Estábamos sentadas en la escalera, escuchando los gritos, los ruidos de cosas rotas, las lágrimas. Y te abrazabas sola, a vos misma. Y llorabas, llorabas muchísimo, como creo que pocas veces llegamos a llorar. Siento como si te viera ahora, te daría ese abrazo que necesitas, esa palabra que no tuviste, ese cariño que no conseguiste. Estás tan sola, Le, sentada sola en los recreos del colegio, con auriculares, como me gustaría volver atrás, darte un abrazo fuerte y decirte que esa y muchas otras, ya van a pasar. Van a doler mucho, vas a sangrar mucho, pero van a pasar. Recuerdo y te veo ahí, hecha un hobillo, en tu pieza encerrada, a oscuras en el piso. Con sólo 11-12 años te pasaste noches y noches de insomnio por no poder dormir del llanto que no paraba. Me acuerdo de estar frente al espejo, cada mañana, ensayando una sonrisa. Sí, ¿te acordás? Ensayábamos la sonrisa de estar ''muy alegre'', la de ''me causo un poco de gracia'', y la falsa no había que ensayarla, todas eran de mentira. Esa fue nuestra niñez, lo poco que me acuerdo, quiero olvidarlo.
             Ahora necesito decirte algo, pedirte algo, aconsejarte algo: No te cargues con problemas ajenos, no asumas responsabilidades que no son tuyas, no te culpes por todo. No te exijas tanto, no te castigues, no te basurees. No te odies, por favor, no te odies. Busca lo bueno que hay en vos, que dentro de unos años ya no vas a poder encontrar nada bueno en vos. Buscalo, encontralo, tiene que haber algo...y no lo sueltes. Aferrate a eso.
         No te cortes, no agarres esa tijera, que pronto se va a convertir en un cuchillo, después en muchas gillettes. Y cada vez va a ser peor: quemaduras, pastillas, cicatrices, cortadas, te vas a coser las manos...no empieces que nunca más vas a poder salir. No escuches esas voces, convencete de que es tu cabeza, que no le tenes que hacer caso. No las sigas, no les creas: No sos una mierda. Todavía no, Ellas te van a convertir en lo que soy ahora. Salvate de ellas para poder salvarte de vos y salvarte de mi. Aferrate a la música, ella siempre estuvo ahí para mi. Es la que te va a guiar y sacar adelante. Va a aparecer una bandita de cuatro alemanes, Tokio Hotel. Creeme o no, pero desde el día en que ellos aparezcan, todo va a cambiar un poquito para vos. Todo va a hacerse, por lo menos de a momentos, más fácil y llevadero.
           No escuches lo que te digan, lo que te gritan, no escuches las opiniones ajenas, siempre tienen algo para criticar. No te dejes tirar abajo por un grupo de chicos del colegio que van a querer destruirte. No cedas, por favor, que nunca vas a volver a ser la misma piba. Hoy miro fotos viejas y no me reconozco. Sos feliz así, no dejes que te cambien y te conviertan en esto. No te cierres, date todas las oportunidades que quieras.
        Nunca agregues a ese chico a facebook, nunca le hables, nunca te hagas la ''capa'', nunca te hagas la ''puta''. Ese chico te va a arruinar la vida. Le va a bastar una simple acción, un lugar escondido y la peor de las ideas para arrebatarte de una vez y para siempre la confianza plena, la alegría y la sonrisa que tanto te caracterizaba. Y si por esas casualidades, lo aceptás y lo ves, no le creas nada de lo que te diga: Vos no tenes la culpa de nada y no te lo mereces. Y repetitelo todos los días, que no falte ni uno porque es hasta el día de hoy que hay veces que me culpo, me doy asco y me odio, porque ese momento te va a acompañar hasta en sueños. No le creas nada, la culpa es suya y siempre la va a ser.
         Todavía hoy no sé si tengo que aconsejarte, acompañarte, decirte qué hacer y qué no. No sé si decirte qué va a pasar o decirte qué no tenes que hacer. Pero te voy a prevenir de algunas cosas: Estás enferma, con un trastorno mental diagnosticado, casi segurísimo, uno en duda, y uno que no va a cambiar aunque quieras. Sos una depresiva, paciente con trastorno limítrofe de personalidad, un poco bastante psicótica, trastornada de ansiedad con altos rasgos bipolares y, como si fuera poco, paciente de riesgo (preparate, esa última frase la vas a escuchar muchas veces. Más en el 2013, cientas de veces van a salir corriendo del consultorio buscando una pastillita o una aguja que logre calmar tu angustia). Vas a ir a tres psicólogas diferentes y al mismo tiempo, vas a ir a dos psiquiatras, una mujer y un hombre. Vas a tomar como 20 pastillas -mínimo- por día para estar estable. No te vas a acordar de nada de esos años, vas a ser una muerta viviente. ¿Ves? Sos todo lo que siempre quisiste: La combinación perfecta para destruirte de a poco. Te felicito, nos destruiste una vez más.
           Ah, ¡cómo me voy a olvidar de esto! Sos lesbiana. Si, así como lees. Te gusta la concha, la empanada, la tijereta o como se diga. Quizás porque así lo quiso el Barba o porque ciertas situaciones forjaron tus gustos definiendo más tus rechazos. Si, te van a gustar chicos, dos nada más. Uno, Kalo, te va a hundir muy profundo. Con 13 años no vas a comer por semanas, no vas a reír y mucho menos salir de tu casa. El otro, Nahuel, a los 14 te va a ''sacar'' de ese pozo, pero tiene algo más preparado para vos. Casi 3 años vas a estar enganchada de él: Nunca nadie te va a boludear y usar tanto. Ah, le vas a pegar, te va a pegar, te vas a desmayar y así varias veces. Pero, ojo, va a ser un gran amigo en ciertos momentos malos que vas a pasar.
            Brenda se va a ir a los 14 años, la Abuela Nona en Junio del 2010, el mismo año que Brenda. En el 2011 se va a ir Lucía, el abuelo de Jazmín y el tío de Jaz se va a suicidar. En el 2012 se va a ir Mía, en el 2013 se va a suicidar Karina y ése velorio te va a marcar a fuego.
            Pero no todo es malo, Leli, ¡arriba! Vas a hacer diferentes bailes: reggaetón, jaz, español, contemporáneo. Vas a ir a muchos teatros, ¡Vas a bailar con Piquín, Ailén!. Vas a conocer a dos minas que te van a ayudar con tus problemas, a estar ahí para vos y vos vas a estar ahí para ellas. Una, con el tiempo, va a dejar de ser tu amiga. La otra y la más importante, Grecia, se va a transformar en tu novia y en la persona que más te apoye y te demuestre su amor que hayas conocido. Te va a querer, cuidar, aconsejar y mandarte a cagar si es necesario. Portate bien, no te hagas cagadas, ella pasó por momentos feos, no le hagas pasar por eso otra vez. Cuidate, cuidala y cuiden eso tan hermoso que tienen. Ella vale la pena, la risa, la gloria y todo lo que se ponga en juego. Ella, por primera vez en muchos años, te va a hacer olvidar del dolor por un rato y te va a hacer verdaderamente feliz. ¿Cómo no se va a merecer lo mejor?
            Hoy, con 20 años, te digo todo esto: desde chica te vas formando, esa ''enfermedad'' ya está ahí con vos y va a salir, pero supongo que algún día vamos a saber manejarnos. Querete, mirate al espejo y no ensayes sonrisas, vivilas. Mira tus ojos, secate las lágrimas, respira profundo y salí con la frente en alto: Sos una mina fuerte. No vivas con vergüenza, sacate esos pañuelos de las muñecas, no te avergüences de lo que sos, sos más que un arsenal de cicatrices. Tatuate, salí, viaja, toma mucho, anda a recitales, permitite sentir, permitite llorar cuando sea necesario. Puede que todo esté mal y que todo te cueste el doble y hasta el triple de veces más que a otra persona ''normal'', pero no te rindas por eso, seguí que lo vas a conseguir. El CBC va a ser tu karma y dolor de cabeza, pero no lo dejes, es tu sueño, ¿no? Ayudar a esas personas que, como vos, no tuvieron en dónde volcar sus angustias. Vos no queres que haya más ''Ailén Sánchez'' por ahí.

             Quiero ayudarte ahora, porque así me ayudo a mí misma en no ser todo lo que soy ahora y poder ser más lo que siempre quise ser.

             Te lleno de abrazos a pesar de todo, y ojalá algún día juntas podamos decir que ganamos contra todo, que pudimos y vencimos. Lloramos, reímos, sangramos y gritamos, pero ganamos. Ojalá ya no queramos abandonar esta vida, matar al mundo matándonos a nosotras. Ojalá esa herida se cierre para no abrirse más. Ojalá lo hagamos juntas, Ailén. No te quiero perder otra vez. Nunca más.


Gracias, te quiero un poco.
Ailén.