jueves, 22 de diciembre de 2016

Me gustaría.

Me gustaría ser de otra forma.
Poder disfrutar las cosas, llorar menos y sonreír más.
Me gustaría poder verle el lado positivo a las cosas, si lo tienen, y no sólo el malo.
Me gustaría ser como todxs. Poder conocer gente nueva, poder hacer amigxs, poder decir ''hola'' y no sentir que me están juzgando y que no hago otra cosa más que molestar.
Me gustaría no tener pesadillas sobre momentos feos de mi vida, no recordar cosas que me hicieron mal; mirarme los brazos, piernas, panza o donde sea que mire de mi cuerpo y encontrarlos limpios, sin cicatrices o recuerdo de alguna.
Me gustaría no sentir vergüenza por sentirme mal, poder animarme a pedir ayudar y no sentir que soy un estorbo en la vida de lxs demás; que sobro. Estoy de más.
Me gustaría mirarme al espejo y quererme un poco más, no sentir esas ganas de pegarme por el rechazo que siento por mí misma.
Me gustaría no odiarme, me gustaría no arruinar todo lo que toco, no cagarme la vida siempre que tengo la oportunidad.
Me gustaría no escuchar voces, no ver cuatro personas o sombras diferentes todo el tiempo, no sentirme perseguida, no saber en qué día vivo o quien soy en algunas oportunidades.
Me gustaría acordarme de las cosas que hago ¡no es normal no recordar que te cortaste las piernas hace tres noches atrás!. Me gustaría despertarme un día y no encontrarme lastimaduras nuevas.
Me gustaría no cargar tantas culpas. No sentir que todo lo malo pasa por mi culpa.
Me gustaría poder expresarme más, poder decir lo que me pasa de una forma que cualquiera pueda entenderme.
Me gustaría poder viajar en colectivos, subtes y trenes y que no me falte el aire ni me ponga a llorar sin saber por qué.
Me gustaría no tener que encerrarme en el baño de la facultad porque no puedo dejar de llorar, temblar y escuchar voces que me piden que las siga. Que me exigen que las siga.
Me gustaría ser más estable con mis emociones, poder sentirme bien más de un día seguido, poder sentir que sirvo para algo.
Me gustaría no tomar pastillas para dejar de sentirme mal y autodestruirme. O, de última, me gustaría que sirvan, porque estas no hacen nada y me siento peor, porque sé que ya nada puede arreglarme.
Me gustaría ser diferente. Diferente en todo.
Otro nombre,
otra historia,
otros ojos,
otra boca,
otros brazos.
Otro cuerpo. Otro cuerpo, por favor, porque este está sucio. Lo ensuciaron y fue mi culpa. Como todo. Porque todo lo malo siempre es mi culpa.
Quiero otro cerebro,
otros pensamientos.
Diferentes maneras de pensar, ver y seguir la vida.
Porque así no quiero y no puedo. No puedo convivir conmigo.
No quiero.
No quiero vivir en un mundo en el que yo esté viva.
No quiero vivir en un mundo en el que yo sea yo.

jueves, 7 de abril de 2016

Extrañarme

Cuando unx es adolescente, el sueño siempre es ser “anormal” y únicx; destacarse del resto por algo, malo o bueno. No importa, pero destacarse de entre lxs demás.
Yo, obviamente, no fui la excepción.
Todavía no entiendo el por qué de alguna elecciones que tuve en mi vida, pero sé que soy responsable de todas las cosas malas que me pasaron. Y todas las cosas malas que me pasaron, son de esas que te dejan una huella imborrable, de las que no sólo te cambian la vida, sino también la personalidad y hasta te pueden llevar a la locura.
Mi (ex) psicóloga llamó mi “problema” de muchas formas antes de darme un diagnóstico final y, más o menos, certero. Fue mi psiquiatra quien, después de pasar por varios nombres raros de trastornos, me explicó de forma acotada lo que padezco: Trastorno Límite de Personalidad (o Borderline) (no logro acordarme bien qué relación hay con la Bipolaridad en mi caso particular), depresión, trastornos de ansiedad, etc. ¿Qué es eso? Mucho no entiendo, o no quiero entender. Sé que en lo único en lo que soy constante, es en el cambio. Que hay veces que una ira descontrolada me lleva a enojarme demasiado, sin razón. Otras en las que una alegría tremenda se me apodera del cuerpo y nadie me para. Y otras, en mi caso, la mayoría: Una angustia y tristeza arrolladora me lleva por delante y me destroza en segundos.
No. No piensen que “eso le pasa a cualquiera”. Acuerdense, Trastorno LÍMITE de Personalidad. Llevamos todo al límite: La muerte, al límite. La vida, al límite. El amor, al límite. La cordura, al límite.
Ése es mi lugar: El límite de la cordura con la real locura.
Dicen que lxs neuróticxs son aquellxs que construyen castillos en el aire; y lxs psicóticxs lxs que viven en esos castillos. Bueno, yo los construyo y vivo ahí de vez en cuando.Les voy a explicar:
No me acuerdo casi nada de mi infancia. Mi primer recuerdo es a los 12 años, cuando me hice mi primer corte en la muñeca. Muchos más le siguieron. Años más tarde empecé a hacerlo de forma inconsciente: En un momento estaba sintiéndome mal en algún lugar “x” y después aparecía encerrada en un baño con las muñecas cortadas; sin recordar nada de lo que pasó en ese tiempo. Más tarde llegaron las voces que incitaban a hacerme daño (y alguna vez a hacerle daño a alguien más) que me llevaron más al límite: No me cortaba sólo los brazos, sino también las piernas, panza, manos y pecho. No sólo me cortaba, me quemaba. A esto le siguieron las presencias, las alucinaciones, los brotes psicóticos que más de una vez me dejaron en la guardia psiquiátrica de la Institución a la que iba todas las semanas. Me medicaron. Me medicaron tanto que no podía mantenerme en pie o más de dos horas sin dormirme. Tomaba 4-5 pastillas en cada franja horaria del día, y a la noche más: Casi 20 pastillas al día. Me medicaron tanto que desarrollé algo así como una adicción al antipsicótico que me habían recetado. Lo amaba, lo amo todavía.. Llegaron a ingresarme por repetidos intentos de suicidio. 7 en mis 21 años de vida.
Y ¿saben qué es lo peor? Saber que no soy normal y que nunca voy a serlo. Que ese “sueño” de aquella adolescente se cumplió y es horrendo. Sé que siempre voy a ser esto: Los restos de la que supe ser, las partes rotas de la mina alegre que algún día fui. Me extraño ¿saben?. Me extraño más de lo que puedo decirles. Extraño la sonrisa y la predisposición que siempre me caracterizó. Hoy ya no soy eso y nunca lo voy a poder ser. Me rompí, todo lo que me pasó me rompió. Y no hay arreglo posible.

domingo, 20 de marzo de 2016

Por favor.

No saben lo que duele ver pasar la vida sin siquiera tener una oportunidad de vivirla.
No saben lo que duele saber que todo lo que haces, aunque pienses que está bien, termina estando todo mal.
No saben lo que duele tener vergüenza de lo que sos, de lo que te pasa.
No saben lo que duele no poder decir "che, amor, estoy mal", porque no está bien lo que te pasa, no es normal.
No saben lo que duele saber que no vas a poder cambiar nunca, ni intentándolo.
No saben lo que duele querer mejorar y no poder.
No saben lo que duele esto.
Duele mucho.
Quema.
Lastima.
Arde.
Corta.
Y va matando de la peor manera: lentamente.
Por favor, matame, pero no me hagas agonizar.
No puedo aguantar mucho más.

jueves, 17 de marzo de 2016

Vas a ser vos.

Siempre vas a ser vos.
Siempre vas a ser vos la rota,
la loca,
la depresiva,
la suicida.
Siempre vas a ser vos la maníaca que se ríe a los gritos,
la que llora cuando le gritan,
la que llora cuando...siempre.
Siempre vas a ser vos la que ve presencias que lxs demás no,
la que escucha voces que lxs demás no.
Siempre.
No te lo olvides.
Siempre vas a ser vos la solitaria,
la que no sabe expresarse,
la que no puede dejar de sentirse "menos".
Siempre.
No te lo olvides nunca, porque así te vas a morir.