miércoles, 30 de septiembre de 2015

Se me han roto todos los hilos por dentro.

"Cuando pienso en él muriendo, que admito que no fue muchas veces, siempre pensaba en lo que dijiste, en que se le habían roto todos los hilos por dentro. Pero hay mil maneras de verlo. Quizá los hilos se rompen, o quizá nuestros barcos se hunden, o quizá somos hierba y nuestras raíces son tan interdependientes que nadie está muerto mientras quede alguien vivo. Lo que quiero decir es que no nos faltan las metáforas. Pero debes tener cuidado con la metáfora que eliges, porque es importante. Si eliges los hilos, estás imaginándote un mundo en el que puedes romperte irreparablemente. Si eliges la hierba, estás diciendo que todos estamos infinitamente interconectados, que podemos utilizar este sistema de raíces no solo para entendernos unos a otros, sino para convertirnos los unos en los otros. Las metáforas implican cosas. ¿Entiendes lo que te digo?
Me gustan los hilos. Siempre me han gustado. Porque así lo siento. Pero creo que los hilos hacen que el dolor parezca más fatal de lo que es. No somos tan frágiles como nos harían creer los hilos. Y también me gusta la hierba. La hierba me trajo hasta ti, me ayudó a imaginarte como una persona real. Pero no somos brotes diferentes de la misma planta. Yo no puedo ser tú. Tú no puedes ser yo. Puedes imaginarte a otro...pero nunca perfectamente, ¿sabes?
Quizá es más como dijiste antes, que todos estamos agrietados. Cada uno de nosotros empieza siendo un recipiente hermético. Y pasan cosas. Personas que nos dejan, o que no nos quieren, o que no nos entienden, o a las que no entendemos, y nos perdemos, nos fallamos y nos hacemos daño. Y el recipiente empieza a agrietarse por algunos sitios. Y, sí, en cuanto el recipiente se agrieta, el final es inevitable. En cuanto empieza a entrar la lluvia dentro del Osprey, ya nunca será remodelado. Pero está todo ese tiempo desde que las grietas empiezan a abrirse hasta que por fin nos desmoronamos. Y solo en ese tiempo podemos vernos unos a otros, porque vemos lo que hay afuera a través de nuestras grietas, y lo que hay dentro se nos ve también a través de ellas. ¿Cuándo nos vimos tú y yo cara a cara? No hasta que me viste entre mis grietas, y yo a ti entre las tuyas. Hasta ese momento solo veíamos ideas del otro, como mirar tu persiana, pero sin ver lo que había dentro. Pero cuando el recipiente se rompe, la luz puede entrar. Y puede 
salir."

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Noche en vela.

A veces me gustaría saber si soy así de importante, si cuando yo me vaya dejaré alguna marca en tu vida. O si sólo lo que hace mal deja marcas.
Desde que todo esto empezó que sólo busco sacarte sonrisas y hacer que por un ratito aunque sea, la mierda que nos rodea a ambas desaparezca y sólo existamos vos y yo. Nadie más. Vos y yo y nuestras risas. Por que eso somos, ¿te acordas? ''Risas en las madrugadas''.
Pero a veces, sólo a veces, esas voces en mi cabeza, esas que no puedo controlar y son producto de mi enferma cabeza, me dicen que sólo soy algo pasajero en tu vida y que no tengo importancia, en lo más mínimo. Un cero a la izquierda.
Y me duele.
Me duele mucho ¿sabes, mi amor?
Porque no sé si será verdad o sólo son miedos míos traducidos en gritos en mi cabeza, pero duelen como si fueran reales. Porque me da miedo, me da miedo el sólo pensar que podría ser pasajera en tu vida, cuando sé que en mi vida vos marcaste un antes y un después.
Porque me da miedo no dejar una marca si me voy.
Porque me da miedo no ser lo suficientemente buena para vos.
Porque me da miedo ser un capítulo en tu vida y vos, para mí, ser el libro entero.